Esta es una de esas cintas que pudo ser y se quedó en el camino. Si analizamos su contenido encontraremos eso que hace que una cinta interesante se convierta en una obra más de sobremesa.
Sinopsis: El capitán Sam Cahill (Tobey Maguire), un condecorado marine, es enviado
a combatir en Afganistán. Algunos meses después, el gobierno lo declara
fallecido o desaparecido. Enterado de la noticia, su hermano pequeño
Tommy (Jake Gyllenhaal) se queda en Estados Unidos, cuidando de su
cuñada Grace (Natalie Portman) y sus sobrinos. Con el tiempo, Tommy se
gana su cariño y llega a sustituir a su hermano como marido y como
padre. Pero un día reciben una noticia inesperada, cuyas consecuencias
sacudirán la unidad de la familia.
Se podría decir que la obra en si está bien planteada. Este tipo de cintas hay que saber como desarrollarlas porque puedes caer en un absurdo patriotismo yanki. En eso, creo que se salva pero la falta esa capacidad para conmover. Tobey Maguire hace uno de sus mejores papeles hasta la fecha y aporta a la obra las grandes escenas potentes y conmovedoras. El problema de esta cinta es que no llega a conectar con el espectador. A mi me gustó porque ver a Natalie siempre es una delicia aunque, no estamos ante una de sus mejores actuaciones. Como ya dije, un sublime Tobey lleva todo el peso de la obra eclipsando a su compañero Jake Gyllenhaal. Si hay que mencionar a otro personaje que consigue conectar con el público ese seria el de Bailee Madison, la hija mayor del matrimonio aporta algo de color a una cinta que va cayendo con el paso de los minutos.
Aún con los fallos que anteriormente he mencionado, os invito a verla por su fotografía, por Tobey y por muchísimas más cosas que tendréis que descubrir por vosotros mismo ¡Qué la disfrutéis!

