Esta es una de esas películas de potente visualidad y sin remilgos. Ambientada en dos ciudades muy distintas, por un lado Hamburgo, la ciudad donde se conocen., por otro Estambul, su ciudad de origen. Narra la historia de dos personajes, Cahit Tomruk (Birol Ürel) un viudo, de unos 40 años, alemán de padres turcos, alcohólico y
toxicómano, y la de Sibel Güner (Sibel Kekilli), joven
turco-alemana, soltera, de 20 años que busca con
desesperación la libertad que le niega la familia.
El destino de ambos protagonistas se cruza en un centro psiquiátrico, al que acuden, cuando ambos intentan suicidarse. Entre ellos nace una singular historia de amor que les dará fuerzas para seguir viviendo. Con un realismo descarnado, muestra el lado más amargo de una vida llevada a la autodestrucción. Una obra llena de violencia, sexo y desolación humana. Unos personajes, sumidos en la desesperación y la marginalidad, que deambular por el submundo de la drogadicción.
En esta cinta se puede ver la crítica del autor a la marginación familiar que sufren las jóvenes alemanas hijas de inmigrantes. La imposición machista y esa necesidad de liberación que en ellas se produce.
Con unos personajes protagonistas, más que aceptables, destacaría a Birol Ürel interpretando a Cahit. Un guión aceptable, quizás cuestionable al final de la cinta. Un fotografía impactante, llena de imágenes estremecedoras y una cromática en tonos pastel que ambientan ese entorno triste de sus protagonistas.
Una obra que merece la pena ver y es mi recomención para este fin de semana. UN SALUDO!



